road trip por albania

#Itinerario: 6 días de road trip por Albania

Parte de nuestro recorrido por la Península de Los Balcanes incluyó hacer un road trip por Albania. Conocer una parte del sur en invierno tuvo puntos a favor y otros en contra que conocerás a continuación. De todos modos, es un tremendo viaje. Albania y sus vecinos tienen una historia interesante, compuesta por una población que, para mí, destacó por su buena disposición. ¿Te animas a un roadtrip por Albania? ¡Entonces, anota estos tips!

Día 1: de Kotor a Tirana

El viaje fue en bus desde Kotor (Montenegro). Hubo que madrugar pues el bus salió a las 8:00 am y suelen ser muy puntuales. Más que un bus, es un shuttle (como los transfer que te llevan al aeropuerto en Santiago) que nos cobró una fee de la estación de 2 euros cada uno. Luego, cobró 2 euros más por cada equipaje. Por eso, ¡siempre es mejor andar con efectivo! Supuestamente íbamos a llegar a las 13:50 hrs. a Tirana pero llegamos a las 14:45 hrs. ¡Paramos tres veces! Una de ellas en la frontera entre Montenegro y Albania. Ahí estuvimos cerca de 45 minutos porque nos hicieron un chequeo rápido por #coronavirus. Nos pidieron un par de datos de nuestro itinerario y nos tomaron la temperatura. Salimos de Montenegro con muchísima lluvia, incluso nieve, ¡hacía mucho frío! Sin embargo, llegamos a Tirana nublado pero sin lluvia.

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Pasta con mariscos de Pastaria, en Tirana

Una vez instalados en la capital, salimos a almorzar y a caminar un poco. Fuimos a un restaurant que se llama Pastaria, especializado -como su nombre lo dice- solo en pastas. Uno escoge cuál quiere y tiene cuatro tipos de salsas que, a su vez, ofrecen varias opciones: de verduras, mariscos, rojas y cremas. Yo comí unos linguini con tomate, champiñones, perejil y ajo por 260 lek albanés ($2.000 o 2.10 euros aprox). Mi marido comió tagliatelle con camarones, palta, tomate y ajo por 385 lek albanés (equivalente a $3.000 o 3,12 euros). Es muy barato y el local, muy bueno. Las pastas más caras cuestan 550 lek ($4.200 o 4.45 euros). A solo pasos de este rico y recomendado restaurante está la Plaza Skanderbeg, principal punto de encuentro de la ciudad donde está el Teatro Nacional de Ópera del país y el Museo de Historia Natural, entre otros monumentos. Las calles de Albania me recordaron mucho a Santiago. A veces me daba la sensación de estar caminando por Providencia, sector Manuel Montt, La Concepción, Tobalaba. Hay muchos cafecitos, mucho grill, tiendas de ropa y de accesorios de tecnología.

Este día fue para recorrer un poco la capital y reconocer terreno para el regreso del road trip.

Día 2: camino a Shkodër

Dejamos el dormitorio en Tirana a las 10 am para pasar a tomar desayuno y luego ir a recoger el auto que nos acompañó en el recorrido. El desayuno fue: un cappuccino (150 lek) y una promoción de un macchiato con un muffin por 130 lek. Es decir, por 280 lek ($2.100 o 2.26 euros) desayunamos dos personas. El auto que arrendamos fue un Fiat Punto y costó 92.74 euros, de los cuales 40.38 euros fueron el alquiler y 52.36 euros la cobertura Premium por Rental Cars para los cinco días. Auto listo, nos fuimos a Shkodër, al norte de Tirana (cerca de 2 horas de viaje).

Una vez instalados en este nuevo destino (Hotel Kurtabeg, no es un gran lujo, pero es súper cómodo, habitación mmmuuyy amplia y limpia y muy bien ubicado, además tiene estacionamientos) fuimos a almorzar a Vila Bekteshi: una ensalada griega para compartir (200 lek), una Fanta para dos (150 lek), un rissoto vegetariano (400) y un pollo con crema de champiñones (600 lek) todo por 1.350 lek ($10.500 o 10.92 euro). Es un local muy rico, limpio, hogareño, de comida casera. Lo recomiendo.

Creo que Shkodër no es para más de un día. La calle principal es Kole Idromeno, donde está también el centro turístico. Mucho restaurante y locales de souvenirs, pero todo se apaga temprano en temporada baja como lo es el invierno. Es bonito, pero lo que vino después fue mucho mejor.

Día 3: de Shkodër a Berat

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Exquisita la comida del Hotel Mangalemi

A las 11:00 fue el check out y nos fuimos rumbo a Berat, como a 3 horas hacia el sur (más abajo de Tirana). Ahí nos hospedamos en Maya Hostel, ubicado en el sector de Gorica. Lo había leído como recomendación de otro viajero. Ya no recuerdo qué blog fue pero, ¡gracias! Buena recomendación. Cuesta 23 euros la noche con desayuno incluido. La habitación tiene baño privado, terraza y tres camas. Para almorzar, el dueño del hostal nos recomendó ir al Hotel Mangalemi, a 10 minutos caminando desde ahí. Es un restaurant más «fino», pero con precios bastante asequibles. Pedimos una copa de vino albanés (que era un jarrito muy generoso) por 180 Lek, una cerveza Korca (también clásica de Albania) por 150 Lek, para comer una paila de berenjenas asadas con carne molida, salsa de tomate, cebolla, muy casera por 500 Lek y un bistec con papas fritas por 650 leks. Además, compartimos una ensalada griega muy contundente por 200 Lek. Este festín nos costó 1.680 Lek o $13.110 (13.60 euros). ¡Estaba todo espectacular y la atención un 10! Luego fuimos a caminar al Boulevard República donde están los restaurantes, pubs y donde se prende la vida nocturna, aunque el frío no acompaña mucho. Me llama la atención que, en todas las ciudades que recorrí de Albania, los hombres se juntan en la noche a tomar café. Uno mira los locales y es raro ver a una mujer sentada afuera o compartiendo con ellos. Cabe recordar que Albania es país musulmán y esta escena también la vi, por ejemplo, en Marruecos.

Otro paseo que puedes hacer es subir hasta el castillo de Berat. Son cerca de 20 minutos caminando desde la misma calle del Hotel Mangalemi. Actualmente, el castillo es una ciudadela de 10 hectáreas donde viven 150 familias. Hay mucho restaurant y tiendas de souvenir, así como hospedajes del estilo Bed & Breakfast y hostales. La vista de Berat con sus casas blancas y llenas de ventanas (clásica postal de la ciudad) es muy bonita desde arriba. Vale la pena subir.

Día 4: Llegada a Gjirokaster 

El desayuno de Maya Hostel ofrecía pan, omelette, tomate, pepino, manzana y café. Una vez terminado, seguimos el road trip a Gjirokaster. Ahí nos alojamos en Kore Guest House (19.8 euros la noche) que es de una familia muy amorosa. Nos recibió la hija, un encanto, quien nos llevó hasta el dormitorio. Bonito y cómodo para una noche. Extrañamente, el casco histórico de esta ciudad queda arriba, en el cerro (donde está también el alojamiento) en las faldas del castillo. Eso sí, este día nos caímos en el almuerzo. Pedimos unos pimentones rellenos, que resultaron ser ajíes con queso de cabra caliente encima, una ensalada y qifqi, bolas de arroz fritas con huevo y menta, típico de Albania. Pero no lo cocinaron con mucho amor, fue una gran decepción. Después nos fuimos a caminar hasta el castillo, donde está también la Torre de Reloj de la ciudad. Entrar al castillo cuesta 400 Lek por persona ($3.130 o 3.25 euro), pero nosotros no lo hicimos. Sin embargo, sube igual hasta él, pues se ve muy lindo Gjirokraster desde la altura. El camino, además, es muy bonito, con mucha vegetación.

Día 5: Riviera Albanesa hasta Vlorë

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Parte de la Riviera Albanesa

A las 9 am la misma niña que nos recibió nos fue a decir que el desayuno estaba servido. ¡Exquisito! Verduras, huevo frito, fruta, té de menta, 3 bolitas de qifqi (estas sí estaban deliciosas) y unas masas tipo waffles que comimos con miel. El desayuno lo cocina su mamá y es realmente bueno, nos atendieron como reyes. A las 10 am nos fuimos de ahí rumbo a la Riviera Albanesa, para llegar hasta Vlorë donde alojamos esta noche. Tuvimos la mala suerte –aunque igual se veía venir- de que el clima justo empeoró para este recorrido. Si bien Albania nos ha tocado con frío, ha habido días del clásico sol de invierno y sin lluvia. Pero el día 5 todo cambió. Primero paramos en Sarande, un balneario al que vale la pena ir, pero en verano. Mucho edificio a orilla de playa, hoteles de lujo con playa privada y hartos restaurantes de mariscos. Pero con invierno y lluvia es difícil disfrutarlo como corresponde. Almorzamos una sopa de verduras (250 Lek), una sopa de ternero (300 Lek), una ensalada para compartir (300 Lek) y una bebida (150 Lek). Todo por 1.000 Lek ($7.800 u 8 euros).

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Puerto de Sarande

Desde Sarande, nos fuimos a recorrer la costa. Pasamos por las playas Luköve, Borsh, Porto Palermo, Himarë, Jalë y llegamos a Vlorë. De todas las mencionadas, Sarande, Himarë y Vlorë son para quedarse por lo menos una noche si vas en verano. Son ciudades más grandes, con más vida, más locales, hoteles, etc. Acá es donde el panorama se puso feo, porque la lluvia pasó a ser un verdadero temporal. Hay que manejar con cuidado, pues si bien el camino es muy bonito, tiene mucha curva y, en varias oportunidades, se trata de carreteras que van subiendo y bajando cerros. En un minuto nos taparon las nubes y no se veía absolutamente nada, el auto con suerte avanzaba y el viento era de temer. Es peligroso, pero pasa. Llegamos al alojamiento en Vlorë (20 euros la noche pasado las 5 de la tarde. Pero con ese clima poco y nada pudimos conocer. En la noche fuimos a comer a una pizzería cercana muy rica. Pedimos una pizza vegetariana de 40 cm con dos cervezas Heineken, todo por 1.230 Lek ($9.600 o 10 euros en total).

Día 6: De regreso a Tirana

Salimos de Vlorë a las 8:30 am para irnos a Tirana. Es un trayecto de un poco más de tres horas y el auto hay que devolverlo antes de las 12 del día. Casi al llegar a Tirana paramos a echar bencina, pues el auto hay que devolverlo con estanque lleno. En todo el recorrido, cargamos el auto con 8.000 Lek ($62.000 o 64.70 euros). Lo devolvimos a las 11:30 donde mismo lo recogimos para luego irnos al nuevo hospedaje: Stuart Guest House. Es la casa de una familia que vive en el tercer piso y, el segundo, lo tiene habilitado con tres dormitorios muy muy MMMUUUYY amplios. El nuestro es el más pequeño porque es para dos personas (cama matrimonial) pero los otros dos dormitorios son de 4 y 8 camas respectivamente. Hay una cocina para compartir, así como el baño, pero éramos los únicos huéspedes, por lo que todo el piso estaba habilitado para nosotros. Es un lugar muy limpio y está muy bien ubicado, aunque es difícil de encontrar. La hija de la familia salió a buscarnos, habla muy bien inglés. Luego nos fuimos a almorzar porque a las 14 horas teníamos un free walking tour que, finalmente, no se hizo por el mal clima. Para seguir conociendo Tirana tuvimos que pasar al mall a comprar un paraguas (7 euros). Fuimos al barrio de Bloku con más calma, el que mencioné que se asimila mucho a Providencia en Santiago de Chile. Para refugiarnos del frío y el agua, volvimos a pasar a Mon Chéri: pedimos un latte gigante (170 Lek) más una galleta (50 Lek) y Diego se comió un cheesecake (200 Lek). Todo por 420 Lek ($3.285 o 3.40 euro).

EXTRAS:

✨ Este fue un muy buen itinerario para 5/6 días, pero si tuviera que cambiar algo, quizás sacaría Shkodër (es lo que menos me gustó y lo único que queda al norte del recorrido) y le daría esa noche a Sarande u otra de las playas de la Riviera.

✨ Los albaneses, a diferencia de lo que vivimos en Kotor, son muy amorosos. Tienen muy buena disposición. Hay excepciones como en todas partes, pero la mayoría fue un 7. Me pasó en un local en Gjirokraster que quería comer vegetariano y todo en la carta tenía carne. De sorpresa, el chef me mandó un plato que no estaba como opción en el menú, especial para mí (y sin ni un cargo $$$ extra o “sorpresivo”). Ese pequeño gran gesto lo valoré mucho, porque no me pasa muy seguido, jaja.

✨ No hablan mucho inglés, pero se dan a entender. El último día en Tirana no lográbamos dar con el alojamiento y no teníamos cómo ubicar al dueño. Un señor en un café nos vio con las maletas y con cara de pregunta caminando por fuera del local, salió a preguntarnos con señas qué buscábamos. “Stuart Guest House” fue lo único que entendió. Con las manos nos dijo que esperáramos. Entró al café, fue donde el dueño del café, le explicó que estábamos buscando a Stuart, el dueño del café sacó su celular, llamó a Stuart, me pasó el teléfono para hablar con él y a los 5 minutos apareció la hermana del famoso Stuart para llevarnos al lugar. Qué amoroso, ¿no? Espero haya entendido lo agradecida que estaba cuando me despedí.

✨ Es un país muy económico. Más barato que Montenegro y Macedonia. Dormir, comer y turistear puede ser una ganga.

Publicado en Itinerarios.