Testimonios de chilenas en el mundo con coronavirus

Vida en pandemia: 7 testimonios de chilenas en el mundo

Gracias a la pandemia, nos hemos tenido que adecuar rápidamente a nuevas condiciones de vida. El mundo se ha visto obligado a cambiar, desde cómo nos relacionamos hasta nuestra forma de trabajar. Bajo este contexto, la tecnología nos ayuda –entre otras cosas- a saber cómo la gente está lidiando con el coronavirus.

7 testimonios de chilenas en el mundo relatan cómo ha sido su vida durante estos últimos meses: lo que extrañan, cómo las ha afectado, qué les parecen las medidas adoptadas por los gobiernos donde viven, cómo se han comportado los ciudadanos y qué rescatan de este difícil momento son algunas de sus reflexiones.

Olga Mallo / @olguitamallo

  • Profesión: periodista, escritora de viajes
  • Vive en: Yorkshire, Inglaterra hace 14 años

“Vivo con mi marido, que es inglés, y llevo 2 meses sin salir de casa. Al principio el coronavirus se tomó Cómose vive la pandemia en Inglaterracomo algo que sucedía en otros países, como China o Italia, pero no acá. De hecho, jamás creí que nos afectaría. Y menos que afectaría a Chile, donde vive mi familia.

Desde que se tomaron medidas e Inglaterra “se cerró” (lockdown), en general la gente lo ha tomado con seriedad, manteniendo sobre todo la distancia social al salir y respetando el confinamiento. Algunos negocios han empezado a abrir de a poco pero prácticamente todo sigue cerrado. Y estoy de acuerdo. Relajar las medidas antes de tiempo puede provocar una segunda ola de contagios que harán colapsar el sistema de salud.

Personalmente he sentido esto como una gran oportunidad para tener tiempo y hacer actividades para las que antes me costaba encontrarles un espacio. Como vivo lejos de mi familia siento que ahora hablamos más seguido, igual que con amig@s que viven en distintas partes del mundo. Zoom me ha ayudado a continuar, de alguna manera, la vida social.

También me siento tremendamente privilegiada, pues he mantenido una rutina entretenida y los días se pasan muy rápido, cosa que jamás pensé. Si antes hacía yoga 2 veces a la semana, ahora lo practico todos los días. Medito, como siempre lo he hecho, y eso también ayuda. Aquí se puede salir a hacer deporte y, como vivimos en la campiña y cerca de un bello bosque, salgo a caminar todos los días. El ejercicio y el contacto con la naturaleza ayudan.

En cuanto a trabajo sigo teniendo tanto o más que antes. Gran parte de él siempre ha sido desde casa. Viajar se extraña mucho, al igual que juntarme con amigos, ya sea salir o convidarlos a casa a comer; vestirse para esas ocasiones especiales, esas cosas que dábamos tan por sentado. Y extraño la certeza (si alguna vez uno puede tener certeza de algo) de saber que vería a mi familia en determinado mes. Ahora no sé cuándo pasará eso y me angustia.

Aquí y en todos los países hay gente que lo está pasando muy mal económicamente, no están ganando o ganan menos. Sobre todo los trabajadores independientes. El gobierno inglés se hizo cargo del 80% de los sueldos de los empleados de las compañías que debieron dejar de producir –especialmente en el sector de hospitalidad- y eso alivió a muchísima gente, tanto a empleadores como empleados. Yo me proyecto escribiendo y aprovechando al máximo las ofertas que existen en internet para cursos, charlas y para aprender cosas nuevas.

Lo que rescato de todo es el hecho de que estemos menos consumistas, porque creo que muchos nos hemos dado cuenta de que no necesitamos tanto, no hay lugar donde usar mucho de lo que tenemos. El planeta está viviendo un respiro de nosotros, la peor huella de carbono que puede tener”.

Alejandra Lacalle / @alejandralacalle

“En 2017 vine a hacer la Working Holiday a Alemania y conocí a mi actual marido. Volví a Chile, tuvimos una Testimonio de chilenas en Alemania por pandemiarelación a larga distancia, me fui a hacer la Working Holiday a Dinamarca, donde nos casamos y hoy vivimos en Hamburgo.

La primera medida del gobierno alemán fue cerrar todo (excepto farmacias y supermercados) y mandar a la gente a hacer home office. La medida anduvo bien y la gente respetó, aunque hubo mucho “hamstering” (acto de acaparar comida innecesariamente, ¡como los hamsters! 😂). Lamentablemente, como los días están más bonitos por la primavera, la gente se ha “flexibilizado” y están saliendo innecesariamente y reuniéndose en parques. Yo creo que se confiaron que la curva estaba bajando y decidieron empezar a vivir normal otra vez, lo cual fue pésima idea porque la curva volvió a subir.

Desde hace un tiempo las tiendas y restaurantes (solo delivery y pick up) empezaron a abrir de a poco, aunque con restricciones de mascarillas, distanciamiento y máximo de personas permitidas por metro cuadrado. En el metro y transporte público también es obligatorio el uso de mascarilla. Hace unos días vi a la policía tomando partes a un grupo de personas que estaban en el andén sin mascarilla y bebiendo cervezas (¡hay gente que no entiende!). ¡Son bien estrictos con las reglas y la policía es súper intimidante!

Para mí esta pandemia ha sido una montaña rusa de emociones: desde días de mucha ansiedad a días de relajo completo. He pasado por todas las facetas: hice manualidades, pinté el baño, reordené toda la casa y me pegué maratones de Netflix. Afortunadamente, trabajo remoto con Pilgrim desde que me vine y el equipo ha sido un 7, aunque hemos tenido que ponernos ultra creativos para seguir a flote, porque somos PYME ¡y de viajes!

No tengo muchos amigos acá por lo que el cambio en mi vida cotidiana no ha sido TAN drástico, sí tenía planes de empezar un curso de alemán y me había inscrito en el gimnasio. ¡Aunque lo que más extraño es VIAJAR! Tenía pasajes a Irlanda y todo se canceló, pero ya estoy armando una bucket list para empezar a completarla apenas pase todo.

Creo que mientras la pandemia continúe hay que seguir adaptándose, tomando las medidas de cuidado necesarias para uno mismo y los que nos rodean y mantener la esperanza de que acabe pronto. Lo que rescato de todo esto es que ¡he ahorrado un montón! Fuera de broma, ha sido una buena instancia para poner en perspectiva lo que es realmente importante y necesario (además ha sido un muy buen periodo de prueba para mi matrimonio😂)”.

Francisca Guerra / @franisinthekitchen

En Perpignan el coronavirus no impactó mucho, y eso que estamos al lado de Barcelona. Igual la gente no sale, a pesar chilenas en pandemia en franciade que terminamos la cuarentena hace muy poco. Los más pequeños están volviendo a la escuela, pero sí hay miedo, sí le dan importancia y la gente sí respeta el distanciamiento físico. En cuarentena, si te pillaban en la calle, te multaban con 150 euros aprox. Los franceses son súper cuadrados con las reglas.

Al comienzo fue muy duro. Dormíamos mal todas las noches, con una incertidumbre inmensa. Hoy, por lo menos en Francia, siento que las cosas se han ido calmando en la cabeza de la gente. Están comenzando a salir de a poquito, nosotros lo hacemos solo cuando necesitamos algo.

El desconfinamiento empezó el 11 de mayo pero no se puede ir a los parques ni a las playas. Hasta hace unas semanas había toque de queda. A las 7 de la tarde, y para que la gente se entrara, sonaban las sirenas como en los tiempos de guerra, lo que era súper perturbador, sobre todo para la gente mayor.

Mi marido –que es francés- está con teletrabajo y yo le hago clases a mi hijo todas las mañanas. La vuelta al colegio es opcional y nosotros decidimos no enviarlo todavía. También me he dedicado a mi foodtruck de comida latina y estoy vendiendo comida por delivery. Además tengo mi blog, en el que me ha ido mejor que nunca. Al comienzo de la cuarentena se me ocurrió hacer recetas en vivo y ha resultado increíble, al igual que mi canal de YouTube. Otro de mis trabajos es en una escuela, donde sigo recibiendo mi sueldo. Laboralmente ha sido todo muy enriquecedor, pero es un caso súper particular, no todos tienen la misma historia.

Creo que este verano va a estar tranquilo. Mi trabajo en la escuela lo retomaré en junio o septiembre. Con el foodtruck ya tengo varias cotizaciones para matrimonios del 2021 porque están prohibidas las celebraciones de más de 100 personas ahora. El delivery también funciona bien. Y mi blog es lo más positivo. Hacer recetas en vivo es simple y a la gente le gusta. Si lo puedo mantener en el tiempo, genial.

Lo que más extrañamos es no poder hacer las cosas que queremos, como ir al cine. Aunque por lo menos existe Netflix y estamos abonados a Disney Plus por nuestro hijo, porque con él armamos maratones o hacemos fiestas de cine los viernes. Pero juntarse con los amigos, con la familia, ir a pasear a la playa, ir a probar un restaurant, se extraña mucho.

Creo que el ser humano es un animal de costumbre, se adapta. La mascarilla y los guantes son obligación, no hay otra opción. Lo que rescato de la pandemia es el poder reencontrarse con uno y con quienes vives. También el hecho de extrañar, saber apreciar las cosas. Y cómo a la naturaleza le hemos dado un respiro. El año pasado fui a Venecia y daban ganas de llorar al mirar su agua. Hoy no. La pandemia nos está haciendo pensar en lo que hacemos con el planeta como civilización. Ojalá que esas cosas perduren”.

Claudia Corvalán / @coreanizada

  • Profesión: doctora en ciencias biológicas
  • Vive en: Suwon, Corea del Sur hace 10 años
  • www.coreanizada.com

“Una de las grandes razones de por qué Corea logró aplanar la curva tan rápido fue porque latestimonios de chilenas en el mundo por coronavirus gente, en general, es bien ordenada, respeta y sigue las órdenes del gobierno. No hay miedo, pero sí cuidado. Los primeros casos empezaron a finales de enero y desde ahí que todos estamos usando mascarilla y siguiendo las medidas básicas de distanciamiento y aseo. A diferencia de otros países, acá nunca hemos estado en cuarentena, los únicos que son obligados a hacerla son quienes tienen la enfermedad y quienes entran a Corea desde otro país.

Las cosas funcionan bastante normal, aunque los primeros meses cerraron cines, festivales, museos y lugares turísticos. Eso llevó a que muchos restaurantes y negocios pequeños que viven precisamente de los visitantes la vieran difícil, pero ya desde abril que todo volvió a funcionar. Con mi marido –que es coreano- seguimos yendo a la oficina normal, con resguardos, claro, pero normal dentro de todo.

Las medidas han cambiado de acuerdo a la situación, pero cuando los casos iban en aumento exponencial (febrero), el uso de mascarilla era de las más importantes junto con el cierre de lugares públicos, colegios y universidades. Teníamos líneas telefónicas de consulta y apps para informar de los nuevos casos. En edificios grandes y estaciones de metro, se hacía control de temperatura. Y aunque las fronteras de Corea no están bloqueadas, sí existe un control muy fuerte a quienes ingresan al país: se les sigue por GPS y se les obliga a permanecer 14 días en cuarentena en un lugar designado por el gobierno.

Desde abril que todas las medidas están más «relajadas» porque los casos han bajado bastante. Aun así ya es costumbre el uso de la mascarilla y ocupar alcohol gel en todos lados.

Ya que no hemos estado en cuarentena, la verdad es que no extraño algo fuera de casa. Quizás extraño el poder pasear sin mascarilla. Como ocupamos las con filtro alto, cuesta respirar y ahora que estamos cerca del verano la temperatura sube. Usarla es cada vez más molesto.

En Corea ya hablamos de la ‘nueva normalidad’. Todos los servicios funcionan, la mayoría de los lugares están abiertos, pero al mismo tiempo ya nada es lo mismo. El evitar reuniones sociales, el usar mascarilla todo el tiempo, el comprar cada vez más por internet (que en Corea era muuuy utilizado, pero ahora más), son cosas que ya son parte de nuestras nuevas rutinas. Se puede vivir, sí, pero siento que no habrá una normalidad como la de antes del virus.

Creo que a lo que más podemos sacarle provecho a esta situación es a aprender a ver dónde están nuestros errores y Talón de Aquiles en los sistemas públicos. Ya aprendimos lo fácil que colapsan los sistemas de salud, por ejemplo, ¡y no sólo los de Latam! Creo que tenemos que cambiar la forma en que la salud funciona y la forma en que nos comportamos y eso lo aprendimos -o vamos a aprender- a la mala con el COVID-19. Este coronavirus es un buen entrenamiento porque podría haber sido un virus mucho peor”.

María José Garrido/ @chilenaencalifornia

“Me mudé junto a mi marido (en ese entonces pololo) motivados por el anhelo de salir dechilenas en california por coronavirus la rutina y, en mi caso, perfeccionar mi inglés. Elegimos EE.UU. porque él es estadounidense y quería regresar, pero en vez de llegar a su casa, nos vinimos a L.A, donde no conocíamos a nadie y podíamos partir desde cero.

En general, la gente se ha tomado el tema con seriedad. Acabamos de cumplir dos meses de lockdown y en la calle se aprecia el uso masivo de mascarillas -o lo que sea para cubrirse la boca- y la distancia física. De hecho, cada vez que salgo a la calle veo a la gente moverse hacia un lado cuando viene otra persona caminando. La incredulidad inicial se ha ido y hoy los angelinos entienden la gravedad del asunto. Pero siempre hay excepciones: hace unas semanas se re abrieron las playas en Orange County y algunos fueron en masa sin respetar las medidas de precaución.

Yo estaba de vacaciones en Chile el día que Trump anunció el cierre de vuelos desde y hacia Europa. Ese día entendí perfectamente que debía terminar mi viaje antes de tiempo y regresar a L.A. En menos de 48 horas ya estaba de regreso en California. Emocionalmente ha sido complicado. Luego de estos dos meses quedándome en casa, los ánimos están bien porque siento que estoy a salvo, no encerrada, pero siempre está la amarga sensación de entender que pasará muchísimo tiempo antes de que pueda volver a visitar a la gente que quiero.

Llevamos dos meses con home office. A pesar de que ya trabajaba así, noté una baja considerable en la demanda, ya que muchos de mis proyectos incluían grabaciones en exterior o registro de eventos. Hoy la situación es diferente, la gente se ha adaptado y con ello la necesidad de crear contenido ha aumentado, en especial la relacionada con la edición de videos. Somos afortunados de tener trabajo porque la tasa de desempleo en este país se disparó: en los últimos meses más de 30 millones de personas han perdido su empleo.

Desde mí punto de vista, la cuarentena en California es más un cierre parcial que total. Además de supermercados, farmacias y hospitales la lista de actividades de primera necesidad en este Estado se amplía a marihuana dispensary, correo y delivery. Se reabrió el acceso a las playas pero sólo para nadar, practicar surf o correr. Sigue prohibido sentarse en la arena, tomar sol o hacer reuniones. El uso de mascarilla y distanciamiento es obligatorio.

En lo personal me gusta que se hagan todos los esfuerzos posibles para que los negocios se mantengan a flote porque significa que la gente mantiene su trabajo. Pero también me preocupa que, con la llegada del verano, las personas se relajen con los cuidados, siento que la transición hacia la normalidad debería ser más lenta.

Extraño mucho hacer actividades al aire libre. Nuestro departamento es pequeño pero la gracia es que queda a 5 minutos del mar. Durante el verano en todas las playas se hacían muchísimas actividades gratuitas: ciclos de cine, conciertos al atardecer y fiestas masivas. En un año normal estaríamos organizándonos con amigos para asistir a alguno de estos panoramas.

Estoy tranquila, pero cautelosa. Este virus es un enemigo silencioso, cada vez que dices ‘esto va a pasar’ o ‘estamos bien’ te enteras de que alguien se contagió o falleció y eso juega con tu mente. Pero confío en la gente. EE.UU. es un país diverso, donde te encuentras personas protestando y exigiendo volver a la ‘normalidad’, pero también, hay otros que están poniendo a disposición su dinero o conocimiento para encontrar una vacuna. Mi proyecto de vida es acá así que confío que la mayoría de los californianos hará lo que esté a su alcance para evitar contagiarse o evitar que esta situación se prolongue en el tiempo”.

Cony Carmona/ @kangureandoandoviajando

  • Profesión: educadora de párvulos y estudiante en Early Childhood Ed. and Care
  • Vive en: Brisbane, Australia hace 2 años y medio

“Nos mudamos con mi marido y mis dos hijos porque queríamos vivir la aventurachilenas en australia por coronavirus de empezar de cero en un nuevo país, aprender un nuevo idioma y disfrutar más tiempo en familia. Vivimos en Queensland, donde no hubo cuarentena pero sí muchas restricciones relacionadas al contacto con personas: se cerraron restaurantes, cafés, pubs, gimnasios y tiendas de retail. Lo que siempre se ha permitido es salir a hacer deporte, por lo que la gente pasaba mucho tiempo afuera y en los parques. Casi no tenemos nuevos contagios (se había mantenido en cero pero hace unos días tuvimos 2). Por lo mismo se siente seguro pasar tiempo afuera y comenzar a retomar la ‘vida normal’.

Cuando todo comenzó nos afectó mucho. Si hubiese existido un lockdown significaba no recibir ingresos y con nuestra visa de estudiante nos complicaba mucho. Además de la incertidumbre, me hizo pensar de más, tener ansiedad, dormir mal, estaba sin energía y había días en que no quería levantarme de la cama (y con niños eso es difícil). Yo dejé de trabajar (trabajo casual en un Childcare), pero mi esposo afortunadamente no. Tenemos un ingreso mucho menor al que acostumbrábamos pero estamos sanos y eso es lo importante.

Ahora estoy bien, llevamos una ‘vida normal’ fuera de casa, en contacto con la naturaleza y viendo a más gente. Comencé a aprovechar el tiempo haciendo más cosas y disfrutando con mis hijos, aunque por otro lado me preocupa la situación en Chile. Trato de ser positiva y espero que esto acabe pronto en todo el mundo.

Aquí el gobierno hizo un plan de 3 etapas para volver a la normalidad y la idea es lograrlo antes de julio. Hoy estamos en la etapa 2: podemos viajar hasta 150 km fuera de casa, juntarnos con hasta 20 personas, reabrieron algunos lugares como gimnasios y salones de belleza y permitieron salir en caravan. Igual se sigue aconsejando mantener la distancia física, el lavado de manos (en todos los lugares públicos hay alcohol gel), y, en lo posible, seguir trabajando desde casa. Estoy disfrutando de las nuevas regulaciones pero me parece que ha sido un poco rápido el proceso.

Lo que más extraño es hacer almuerzos y cenas en casa con mis amigos. Ahora puedo hacerlo, pero esperaré para cuidarnos. También extraño ir a clases y ver a mis compañeros de diplomado, no volveremos hasta julio. Armar panoramas en familia con las actividades gratuitas que ofrecía la ciudad. Se suspendieron todas para este año. Somos fans del rugby y la temporada de nuestro equipo (Reds) también se suspendió. Ir a cada juego era tiempo en familia que disfrutábamos mucho.

Vivir la pandemia en este país nos ha hecho sentir tranquilos a pesar de todo, pues se tomaron medidas adecuadas sin perder el control de la situación, aunque sé que muchos con visa de estudiante no lo están pasando bien. El gobierno, por su parte, está ayudando a los negocios y familias que tienen menos o nada de ingresos. Gracias a ello, la gente pudo quedarse en casa sin preocuparse de las necesidades básicas.

Hay muchas cosas buenas que han surgido, como la ayuda al prójimo. La comunidad latina, por ejemplo, se organizó y está preocupada de ayudar a los estudiantes internacionales con mercadería, ropa y ayuda psicológica. Mi suburbio normalmente reparte comida gratis todos los miércoles. Mis vecinos hicieron un grupo de Facebook donde comparten actividades, sesiones de Zoom para conocernos más y planean un montón de actividades y reuniones para cuando acabe esto.

Yo rescato el hecho de poder pasar más tiempo en familia. En casa comenzamos a plantar, a preocuparnos por nuestro jardín. Últimamente nuestro tiempo ha sido para crear y reinventarnos”.

María José Gutiérrez/ @casalapin.cl

  • Profesión: ilustradora
  • Vive en: Santiago, Chile con dos amigas hace 4 años
  • www.casalapin.cl

“Yo siento que la gente no le ha tomado tanto el peso. Están adoptando las medidas necesarias, cómo vivir en pandemia en chileveo a todo el mundo con mascarilla, pero siguen saliendo igual. Hay lugares abiertos, como cafeterías, y me parece insólito, es gente sin respeto por el resto o que cree que a ellos no les va a tocar este virus, no me lo explico la verdad.

Laboralmente al principio fue muy agobiante, tuve que cancelar todos los talleres que realizo y que tenía agendados para marzo. Están todos aún pendientes y no sé cuándo voy a poder retomarlos. Pero la venta online está con mas power que nunca, por ese lado me ha ido bien, pero cuando se acaben las cosas estará difícil poder empezar una nueva producción, pues muchos proveedores de materiales que utilizo no están trabajando.

La última medida que se adoptó para la Región Metropolitana fue la cuarentena obligatoria, en la que estamos actualmente. Y me parece que se tomó muy tarde. No se debió haber esperado a que la curva aumentara tanto.

Extraño varias cosas: salir con mis amigas, ir a bailar a algún lugar, salir a comer y tomar algo rico o simplemente juntarse en una casa a cocinar y tomar piscola 😂.

La verdad es que no me proyecto, me propuse vivir el día a día como se pueda, no tengo algún proyecto a largo plazo viviendo en este estado. Al principio me proyectaba y pensaba todo el tiempo ‘qué hago ahora’ o ‘cómo puedo sobrevivir de esto en pandemia’ y lo cierto es que quedaba tan mal emocionalmente, que decidí dejar de pensar. Voy a seguir trabajando, dentro de lo que se pueda, como si no hubiese nada extra, nada raro. Si me funciona, bien, sino tendré que ir viendo qué hacer en el camino.

Yo creo que sí se puede vivir en pandemia, el asunto está en cómo nos adecuamos. Creo que para algunos va a ser más difícil que para otros, pero cada uno tendrá que encontrar la forma e ir adecuándose de a poco y como pueda.

Lo que más rescato es que hemos podido valorar más ciertas actividades, como juntarte con tu gente, la parte social, el echar de menos a las personas que queremos, el echar de menos el no poder abrazarnos. En lo personal también rescato que he podido disfrutar de mis amigas con las que vivo. Hacemos más actividades juntas, desde cocinar hasta deporte”.

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A mí la pandemia me pilló en Bucarest, Rumania. Acá puedes leer la columna que escribí para Revista Troy sobre cómo ha sido la experiencia.  ¿Sabes cuáles fueron algunos de los imperdibles que alcancé a conocer antes de la cuarentena? ¡Míralos aquí y anótalos para tu próximo viaje!

Publicado en Coronavirus.